¿Alguna
vez ha sufrido de una lesión física o de un
impacto emocional que a pesar de haber ya pasado y la lesión
haberse aparentemente curado deja una molestia que parece
no desaparecer?
Pues
no es tan inusual como usted cree. Aún cuando la terapia
CraneoSacral libera a los tejidos del cuerpo, una liberación
de energía emocional, es muchas veces necesaria para
descargar el trauma en su totalidad. En estos casos, el Terapeuta
CraneoSacral puede gentilmente propiciar a una Liberación
SomatoEmocional®.
El
Dr. John Upledger y el biofísico Dr. Zvi Karni descubrieron
que el cuerpo a menudo conserva (en vez de disipar) fuerzas
físicas y huellas emocionales.
Algunas veces la experiencia traumática (física
o emocional) sobrepasa los recursos de la psiquis y ésta
al ser incapaz de digerir la totalidad de la experiencia traumática,
guarda en el cuerpo estas huellas muy comúnmente cargadas
de intensos sentimientos que pudieran haber ocurrido durante
el momento del accidente, lesión o trauma (rabia, miedo,
desvalimiento, rencor, etc.), dejando residuos en el cuerpo
llamados áreas de Enquistamiento Energético.
Aunque
un cuerpo razonablemente sano puede trabajar y adaptarse a
un Quiste Energético, el cuerpo requiere de energía
extra para poder continuar realizando sus funciones diarias.
Conforme pasan los años, el cuerpo va acumulando estrés
y el patrón adaptativo del cuerpo va perdiendo su efectividad:
los síntomas y las disfunciones empiezan a aparecer,
siendo cada vez más difíciles de ignorar o suprimir.
Mediante
la Liberación SomatoEmocional®, el terapeuta hace
uso de técnicas de visualización y de diálogo
que pueden guiar al paciente a que supere estos desafiantes
encuentros con emociones almacenadas por largo tiempo.
El
paciente no precisa comunicar ni analizar el problema para
poder liberarlo. A menudo el cuerpo regresará espontáneamente
a la misma posición en que se encontraba cuando se
produjo el accidente o lesión.
Mientras
esto ocurre, el terapeuta puede sentir como los tejidos del
cuerpo se relajan durante el proceso de expulsión del
quiste energético.
Es
solamente entonces que el cuerpo estará listo para
retomar sus óptimos niveles de funcionamiento anteriores
a la experiencia traumática.
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